El papel de la mujer en el escenario narrativo de época moderna

Una dama que escribe una carta y su sirvienta (1670) de Vermeer de Delft
Una dama que escribe una carta y su sirvienta (1670) de Vermeer de Delft

En el Renacimiento es la mujer de noble casta quien constituye una sociedad altamente refinada en las altas esferas que enriquecía la vida intelectual de países como Inglaterra, Italia o Francia. Como nunca se había visto en la Edad Media (salvo en el caso de las monjas dedicadas al estudio), la mujer comienza a instruirse ahora en las humanidades, a preocuparse por temas del espíritu humano y por la filosofía. Incluso se atreven con las novelas que bien podrían tener cierto aire autobiográfico clandestino con cierta denuncia social. Pero este brote duraría bien poco. La Contrarreforma arrasará con este periodo de liberación de la mujer que sale de la sombra en la cual el padre la tenía, como un objeto más, dispuesto a canjearla por algún privilegio o conseguir poderosos aliados. Además, muchas de las salonières aún fueron casadas en matrimonios de conveniencia.

Fue en el Romanticismo cuando se lleva a cabo la revolución contra todo lo católico y lo racional; contra la moral y los límites de la razón surgieron la pasión y los sentimientos. Fueron maravillosos años para el arte y la literatura en ese momento y aspecto y la vida social era bien diferente. No dejaba de ser una burguesía liberal transigente y de comercio igualitario; pero es muy interesante el lugar donde esta sociedad se gestó, nació, o digamos, se produjo la sociabilización: el salón ilustrado, romántico, o literario, regentado por una mujer. Los aspectos esenciales son, por lo tanto, el papel cohesionador que tenían este tipo de salones (pues en él, hombres de diferentes clases sociales se conocía y olvidaban rencores formando un grupo de intereses comunes) y la importancia que supuso la orientación de los mismos por parte de la mujer en su difícil camino hacia la conquista de la emancipación, la igualdad y la libertad.

Los siglos XVII y XVIII son, por lo tanto, un siglo de mujeres ejemplares, y por ello hay que nombrar algunas de las más importantes con biografías y actividades más interesantes: Catherine de Vivonne (marquesa de Rambouillet), Claudine Aléxandrine de Guérin (Marquesa de Tencin), Marie-Thérèse Rodet de Geoffrin, Olympe de Gouges, Anne Louise Germaine Necker (Madame de Staël), Rahel Varnhagen von Ense, Madame de La Fayette, etc. Aunque estas mujeres desplegaron todo su ingenio en tiempos aún oscuros para su género, difíciles y opresores para la mujer; no por ello se amedrantaron o tuvieron miedo de expresar su opinión o desarrollar actividades que estaban vedadas a las mujeres del momento. Estudiaron, sin tener que ser recluidas para ello en un monasterio; tuvieron sus convicciones políticas, lejos de una mera neutralidad; y crearon con sus escritos y sus salones literarios o de debate una nueva sociedad con más cohesión entre las élites y las clases altas.

Fuestes:

Lucía Criado Torres, “El papel de la mujer como ciudadana en el Siglo XVIII: La educación y lo privado”

Emilie M. Daniel Cersosimo, “Una perspectiva literaria e histórica de la imagen femenina en Francia desde la Edad Media hasta el siglo XVIII” (2013)

Pilar Pérez Cantó y Esperanza Mó Romero, “Las mujeres en los espacios ilustrados” (2005) pp. 42-69


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