Sombras: Enriqueta de Inglaterra

Castillo de Saint-Germain-en-Laye, residencia de la Corte francesa en la época de Luís XIV
Castillo de Saint-Germain-en-Laye, residencia de la Corte francesa en la época de Luís XIV

Esta entrada estará dedicada a la figura de Enriqueta de Francia con motivo de un interesante artículo publicado por el periódico ABC en Madrid en 1931, que recoge puntos de vistas sobre la personalidad de la princesa y su matrimonio con Felipe de Anjou. A continuación, el articulo que yo mismo he transcrito del original:

Jamás tuvo Francia princesa más amable que Enriqueta de Inglaterra, casada con Monsieur, hermano del Rey, dice el abad de Choisy en sus memorias, y luego añade:

“Tenía los ojos negros, vivos y llenos de un fuego contagiosos, que los hombres no sabrían mirar fijamente sin sentir sus efectos; aquellos ojos parecían ellos mismos heridos del deseo que encendían en quienes los miraban”.

Y Bussy, el mordaz primo, enamorado corresponsal de Madame de Sevigné, dice que Enriqueta en su “Historia galante de las Gadias”, y entre otras cosas, si más atrevidas, menos verídicas:

“Cuando habla con alguien, como es tan amable, parece que pide el corazón, cualquiera que sea la palabra indiferente que diga”.

Ninguno de los retratos de Madame sobre el lienzo nos atrae con tanta fuerza de simpatía e interés por su sonrisa lejana como estos dos esbozos sobre el papel. En aquellos, el artista que habría de mostrar su obra a los mismos ojos que intentó copiar, pondría esmero en que estas pupilas se llenasen de luces claras al encontrarse bellas en tal espejo, más adulador que el vidrio veraz. Pero Choisy, el abate afeminado rival de Enriqueta en “Tez de nardo y rosa” y en “Encajes y galas” y Bussy, el epigramático, capaz de hacer mercadería del honor ajeno, y aun del propio, con tal de pagarlo con una frase feliz salida de su pluma o de sus labios, solo nos parecerían sospechosos en censura, mas no en alabanza. A más de mostrárnosla amable, Bussy nos la pinta bondadosa en una carta a la Marquesa de Sevigné:

“Cuando yo tuve aquel desgraciado asunto de 1664, en Fontainebleau, la difunta Madame me ayudo a salir de él”.

Y el asunto desgraciado no era otra cosa que haber hablado con obscenas palabras de Enriqueta. Fue amable y bondadosa; pero sobre todo fue desgraciada.

Con pocas figuras de mujer bella como con esta Madame la Duquesa de Orleáns, se encarnizo tan ásperamente la mala fortuna.

“Parecía que, obra de las gracias, luego la abandonaron a las furias”, dice su autor de la época. Apenas viene al mundo, conoce, si acaso el dolor es puñal que desgarra los viejos de la razón, la amargura de perder a su padre en el cadalso. La revolución de Inglaterra la priva de padre y de hogar. Con la madre, viuda, vienen los huérfanos a buscar un refugio en la Corte de Francia; pero la sordidez de Manzarino les hace, con las privaciones, más penosa la memoria del bien perdido; sufren de recordar, pero sufren también de frio.

Enriqueta como Minerva sostiene una pintura de Monsieur Felipe de Francia, por Antoine Mathieu
Enriqueta como Minerva sostiene una pintura de Monsieur Felipe de Francia, por Antoine Mathieu

Cuando pasan los años, y el hermano mayor vuelve al Trono de Inglaterra con el nombre de Carlos II, y a la dulce dama de la Corte, como esposa de Felipe de Orleáns, parece que el destino lo venció del cansancio de atormentarla, y se tendió, manso y tranquilo, a orillas del camino, junto a un remanso de horas transparentes y azules. Pero, si acaso duerme la desgracia, es para buscar en las monstruosas visiones de la pesadilla inspiración a sus tormentos.

Monsieur, pasados los quince primeros días de matrimonio, vuelve a sus meninos y a sus disfraces. “A jugar a la mujer, entre mujeres, en un traje más parecido al de estas que al de un soldado, pirueteando sobre tacones altos que disimulaban su pequeña estatura; siempre perfumado, hasta el punto de incomodar a quien se le aproximaba; enamorado, por encima de todo de su lindo rostro de líneas finas, y celoso de su propia mujer como una rival en…

Y hasta ahí el artículo que no termina y que no he logrado encontrar el resto del mismo, aun así, me ha parecido muy interesante su lectura para conocer la entrañable figura de Enriqueta de Inglaterra y las complicaciones personales que sufrió en su vida. El artículo se puede encontrar en la siguiente dirección y además se puede descargar:

http://hemeroteca.abc.es/cgi-bin/pagina.pdf?fn=exec;command=download_stamp;id=0000250164;nombre_pdf=ABC-21.06.1931-pagina%20015;path=H:%5Ccran%5Cdata%5Cprensa_pages%5CMadrid%5CABC%5C1931%5C193106%5C19310621%5C31J21-015.xml

O si lo prefieres lo puedes descargar a través de la “carpeta online de recursos bibliográficos” de este mismo blog.

FUENTE: “Sombras: Enriqueta de Inglaterra” p. 15 ABC (Madrid, 21/06/1931)


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