Literatura y comunicación

La literatura es de naturaleza fictiva, lo que quiere decir que los elementos del proceso de comunicación han de ser entendidos de forma especial:

  • El emisor resulta una ‘máscara’ tras la que una persona real se ha ocultado. Las manías, grandezas, preferencias, los sentimientos, etc., no han de corresponderse con los de la persona que está detrás. En los casos de coincidencia hablamos de “biografismo” o de “confesionalismo” (y aun así, pocas veces encontraremos sinceridad).
  • El receptor no es una persona concreta, sino una hipótesis exigida por el propio texto en sí. Por mucho que vaya dedicada una obra, en realidad se dirige a una construcción ideal que es ese ser que comprende idealmente todos los recovecos y claves de la obra, que se percata del sentido último del texto, de lo que quiere decir la obra. Este lector ideal es inalcanzable, y cuanto más acertada sea nuestra interpretación, más cerca estaremos del receptor ideal.
  • El canal sufre el mismo problema que el de otras obras de arte. Al ser un producto que puede ser recibido por personas de las más diversas épocas y zonas, sufre problemas de transmisión: alteración de los textos, cortes, formas de editar variables, pérdidas, etc.
  • Como todo producto artístico, la obra literaria es recibida por personas de épocas y lugares no necesariamente previstos por el autor, por lo que el contexto puede variar muy seriamente, especialmente en la faceta que definíamos como situación. Pero, además, como el texto es ficción, nos encontraremos que el propio autor, por muy “realista” que nos parezca, ha desarrollado su propio contexto.
  • ¿Y el referente? Desde muy pronto hubo un gran acuerdo en la teoría de la Literatura sobre la autorreferencialidad del texto literario. Es decir, el referente de la obra literaria (en realidad, el de toda obra de arte) es ella misma. Crea su propio mundo, en el que las condiciones de verdad y mentira pueden variar: sabemos en qué consistió la sensación de La Regenta cuando recibió el beso desmayada, pero jamás podremos saber algo tan sencillo como si tenía un lunar en la espalda.
  • Para el código literario, dedicaremos un apartado.

Fuentes:

Apuntes de las asignaturas de Bachillerato (IES Ramón Arcas Meca de Lorca e Infante Don Juan Manuel de Murcia): Lengua y Literatura I y II

José Mª González-Serna Sánchez, “Introducción a la historia de la literatura”

http://lengua.laguia2000.com/literatura/historia-de-la-literatura