¿Qué es la literatura?

Es muy difícil que encontremos una definición clara, concisa y exacta de lo que es la literatura. Sobre ello se han vertido ríos de tinta y, aún hoy, no podemos definirla; probablemente porque eso sea imposible. Tradicionalmente se ha intentado definir la literatura por oposición a un uso común del lenguaje y en función de una serie de características:

  • Originalidad. El lenguaje literario es un acto de creación consciente de un emisor con voluntad de originalidad. El lenguaje común está gastado, es repetitivo; el literario debe ser inédito, extraño, siempre original.
  • Voluntad artística. Se usa el lenguaje con una voluntad artística, es decir, intentando crear una obra de arte. No existe, pues, una finalidad práctica, sino estética.
  • Especial intención comunicativa. Este lenguaje tiene una singular intención comunicativa, y nunca una finalidad práctica sino estética.
  • Desviación: concepto. Llamamos así a la “recurrencia” o repetición en un texto breve de unidades lingüísticas de cualquiera de los niveles, es decir, aparición estadísticamente superior de una unidad determinada si la comparamos con su frecuencia de aparición en el lenguaje “normal”.
  • Lo connotativo. Es un lenguaje esencialmente connotativo. En un texto literario no existen significados unívocos (ello diferencia radicalmente a este lenguaje de los técnicos y científicos). Se utiliza un lenguaje abierto a la evocación y a la sugerencia a través de los significados secundarios de las palabras: además, y por encima de las connotaciones habituales de algunas palabras (connotaciones universales o grupales), es posible provocar nuevas connotaciones, propias de cada lector, de cada autor o de cada época en que se recree, al leerlo, el texto. En este sentido, hablamos de plurisignificación.
  • Mundo propio. El mensaje crea sus propios mundos de ficción cuyos referentes no han de corresponder necesariamente con la realidad exterior. El habla normal depende del contexto extraverbal. No ocurre así en el texto literario. El lector no conoce el contexto hasta que lee.
  • Importancia del significante. A pesar de Saussure, podemos afirmar que, en un mensaje literario, el significante puede estar motivado: musicalidad, aliteraciones, simbolismos fónicos… En general, podemos hablar de la importancia de la forma: la literatura usa como materia prima el lenguaje, que se toma de una lengua, con su forma, con su “contextura” propia. Además, hay quien opina que la lengua conforma el pensamiento. Por estos motivos algunos autores han negado la posibilidad de la traducción.
  • La función poética. Recordemos el estudio de las funciones del lenguaje (Jakobson): el lenguaje desempeña una función estética o poética cuando llama la atención sobre sí mismo, sobre la manera de decir las cosas. El texto literario se caracteriza por la especial atención que recibe el mensaje. Si bien puede aparecer en textos no literarios, su presencia en los mensajes literarios es obligada, se da sistemáticamente y se puede considerar un fin en sí misma.

A pesar de las características enunciadas anteriormente debemos hacer una serie de matizaciones, y para eso lo más oportuno es que vayamos analizando diferentes relaciones que pueden hacerse entre la literatura y otros saberes, disciplinas o ámbitos vinculados.

Fuentes:

Apuntes de las asignaturas de Bachillerato (IES Ramón Arcas Meca de Lorca e Infante Don Juan Manuel de Murcia): Lengua y Literatura I y II

José Mª González-Serna Sánchez, “Introducción a la historia de la literatura”

http://lengua.laguia2000.com/literatura/historia-de-la-literatura